El Dornier Do X - El barco volador

Allá en el tiempo, cuando un avión no podía cruzar un océano como el Atlántico, la mejor forma, la más lujosa, la más avanzada para hacerlo era: el hidroavión.

Hubo en esa época iniciática de la aviación comercial uno de los aviones más sofisticados posibles, el Dornier Do X, una bestia del cual sólo existieron tres ejemplares y ninguno sobrevivió al tiempo. El Do X fue el avión más grande de su época y lo diseñó el mismo Claude Dornier, un adelantado para su época .

Tuve la suerte de visitar el museo Dornier (les debo nota al respecto) en Friedrichshafen, el mismo lugar de donde provienen los Zeppelin, el cual tenía el lago Constanza a su servicio, lugar ideal para desarrollar hidroaviones.

El Do X existió gracias a que no era un avión militar. En los años de entreguerra (1929 es cuando se fabricóGuiño Alemania tenía graves restricciones por el Tratado de Versalles, pero el Dornier era un avión de uso civil y eso le permitió llegar a su tamaño.

Hablando del mismo estaba construido en duraluminio con alas de estructura metálica pero recubiertas de tela y pintura de aluminio. Contaba con doce motores, una barbaridad hasta para la época, con seis palas empujando y seis traccionando.

Tenía unos 40 metros de largo, 48 de envergadura, un casco de unos 4.8 metros de ancho y una altura excesiva de más de 10 metros.

Ya de aspecto se nota que es más un barco que un avión, por algo lo llamaban Flugschiff, pero más notable lo hace conocer la cabina del Dornier:

Esos son timones de verdad! :D 

El cuarto de máquinas era también sorprendente porque una vez más no parece el de una aeronaves sino la caldera de un buque, sin embargo todo esto era necesario para mantener funcionando los 12 motores al mismo tiempo.

No era precisamente rápido, alcazaba unos 242km/h como máximo y apenas pudo lograrlo luego de pasar de varias plantas motrices hasta utilizar los Siemens Jupiter de 9 cilindros y 525hp cada uno que luego fueron cambiados por los Curtiss V-1570 "Conqueror" de 12 cilindros y 610hp lo que le permitió elevarse a unos 500 metros.

Esos 500 metros le permitían cruzar océanos, era la altura mínima para hacerlo, y su capacidad de 100 pasajeros en distancias cortas y 66 en largas era un número sorprendente para las aerolíneas de la época.

Pero si algo tenía era lujo! porque era un avión especial para gente especial, como los que cruzaban el atlántico en primera clase pero en un avión, rápido, pero manteniendo el nivel:

Para tratar de promocionarlo la gente de Dornier propuso un vuelo hasta New York, no uno cualquiera, uno realmente difícil y largo.

El Do X partió desde Friedrichshafen el 3 de Noviembre de 1930 pasando por Holanda, Inglaterra, Francia, España y Portugal.

El viaje se interrumpió el 29 de Noviembre en Lisboa cuando una tela que usaron para cubrir los motores entró en contacto con uno de los tubos de escape todavía caliente y se incendió. El fuego alcanzó el ala y una parte de ésta se consumió por las llamas.

Tuvieron que construir partes y la tela nueva para reparar el avión y recién luego de varios meses continuaron viaje. El 5 de Junio de 1931 alcanzaron Cabo Verde y desde ahí realizaron uno de los tramos oceánicos largos hasta Natal en Brasil donde los inmigrantes Alemanes locales los recibieron como héroes.

El viaje los llevó hacia el sur hasta Río de Janeiro y luego enfilaron hacia el norte, tocaron San Juan en Puerto Rico, Cuba, Miami, Charleston, Norfolk y por fin New York el 27 de Agosto de 1931, casi diez meses después de comenzar el viaje.

Lamentablemente para la gente de Dornier la crisis de la Gran Depresión hacían imposible vender la idea en los EEUU así que el 21 de Mayo de 1932 el leviatán despegó hacia New Foundland, pasó por las Azores, luego Müggelsee en Berlín donde arrivó el 24 de Mayo y fue recibido por 200.000 personas.

Dornier no pudo mantener el costoso avión así que lo transfirió a la Deutsche Luft Hansa, ese modelo sufrió más tarde un accidente y estuvo parado tres años, en 1943 los británicos lo bombardearon y de los pocos pedazos que quedaron es lo que me encontré en el museo de Friedrichsafen.

Los dos ejemplares italianos duraron muy poco en servicio, también con accidentes menores, pero eran tan costosos de mantener que para 1935 pasaron a retiro y en 1937 los vendieron como chatarra, un triste final para uno de los aviones más particulares de la época de entreguerras.

El lujo era demasiado y la era dorada de la aviación que vendría luego de la guerra dejaría a estas bestias no sólo como pequeñas sino muy alejadas del concepto transatlántico que tenemos hoy en día, pero lo cierto es que fueron la inspiración y la mayor innovación de su tiempo.

Via 1, 2

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Comentarios

  • Excelente historia... no lo conocia... me acordaba de la chancha de Howard Hugues.... pero no de este.

    Se agredece la culturización.

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  • Br2    

    No olvidemos al Boeing 314. Podía cruzar el atlántico norte sin escalas.

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    • es bastante posterior (una década) y era notablemente más moderno, lo mencioné en una nota previa sobre hidroaviones aquí

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  • Que locura la verdad

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  • Muy bueno!

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