La red de la ira

Hace un tiempo que el dueño de Twitter decidió renombrar la red con un extraño nombre "X", en su habitual insanía trató de darle "valor" a esa red buscando la forma en que los usuarios interactuaran de prepo, ya no por deseo propio, sino por "obligación".

Pero como nadie hace eso encontró, a partir de las métricas y varios experimentos, otro método: en vez de apelar al bien común y las cosas "buenas" apeló al viejo y conocido recurso que el periodismo utilizó siempre en momentos de crisis de lectorado: la ira.

La ira es el mejor impulsor de cualquier discusión, intercambio de palabras y hasta de puños, la ira te invita a participar, te invita a repartir bifes, a buscar cómo arruinarle la vida a un total desconocido, es adrenalina, es furia, es pecado capital, es placentera, es adictiva.

¿Cómo volver locos de ira a todos? Pues bien, todo comenzó con tocar el "Algoritmo" que se utilizaba para recomendar las publicaciones.

Originalmente en una red social basada en "el momento" uno esperaría ver "lo último", es lógico, razonable, humano. El interés público por lo que sucede en el "ya-ya-ya" es lo que aportaba Twitter por sobre cualquier otra red.

Un blog es un espacio de análisis y meditación, discusión posterior, una red social es el espacio para conocer nuevos temas y qué está en boga o qué sucede en tiempo real. 

Pero ya no más.

No, el primer "experimento" fue crear una línea de tiempo (timeline) separada de lo que a uno le interesa realmente y crear una ficción creada por un algoritmo que te va a decir a vos qué es lo que DEBE interesarte.

Esto inicialmente no funcionó muy bien, para forzarlo al máximo lo pusieron por defecto escondiendo la posibilidad de ver el timeline como lo que era, una línea de tiempo.

Los que comenzaron por esto fueron los de Meta tanto en Facebook como Instagram, pero en uno se arman burbujas y en el otro no importa tanto porque es más efímero, en Twitter, en cambio, donde uno esperaba ver más "realidad" se empezó a notar una "realidad" incómoda: lo que uno veía no tenía que ver con lo que uno había elegido ver.

Primero fue mostrar lo que los que uno seguía también seguían, gustaban o republicaban, no parecía tan malo, pero a los usuarios más viejos y acostumbrados al otro estilo les molestó.

Pero, como en toda red, más y más gente nueva se suma, esa gente no conocía otra cosa, no le pareció raro ver que lo que la red le ofrecía no era algo que siguiera, la pestaña donde podían ver el timeline de los que uno seguía quedaba cada vez más oculta y sin uso.

La perversión del dinero

Luego otra idea brillante entró en juego, si bien desde el comienzo de la adquisición de Elon Musk el tema de las cuentas verificadas pasó a ser pago y sin validación alguna, éste no encontró forma de hacer que más y más gente pusiera la tarjerta de crédito para darle ganancias ¿Qué hizo? Lo que todo CEO hace a la hora de arruinar un producto: pervertirlo.

La forma de hacerlo inicial era la esperable, quien pagara tendria privilegio de ser mostrado primero y mejor, los enlaces que publicara se mostrarían, si no pagas los tuits con enlaces quedarían en el olvido.

Luego privilegió en el algoritmo las interacciones de esta cuenta, si generabas discusión, arriba, se lo mostraba a más gente.

Esta es un arma de doble filo ¿Quién genera discusión? ¿Alguien con quien estamos todos de acuerdo o alguien con quien chocamos? La respuesta no sorprenderá a nadie. El choque, la confrontación, siempre generan más interacciones.

Al usar sólo esa métrica como lo valorable lo importante dejaron de ser los hechos, que eran la base de una red de inmediatez y sucesos mundiales, y pasó a ser algo más tribal, más visceral, emocional y pervertido.

Lo que importa es la reacción, por ende el caldo de cultivo para reaccionaros está servido, ni siquiera importa si son de derecha o izquierda, lo importante es que sean extremistas y que paguen, que paguen por el sellito de "Verificado", aun cuando puedan ser una organización terrorista, un gobierno queriendo torcer la realidad o un loco completamente insano.

Si paga está bien.

Pero lo que vino luego fue para completar el cuadro: pagarle a estas cuentas por lo que "generaron".

Así es, si querían pervertir la cosa al extremo la misma X paga por quien genere estos contenidos controversiales.

La red de la ira

La red se transformó, entonces, en un caldo de cultivo ideal para las peores alimañas de Internet.

Si por generar interacciones me van a pagar y las mentiras, burlas, mofas, maltratos y errores mal intencionados son los que generan discusión ¿Por qué me voy a molestar en generar contenido de calidad?

No importa si es verdad, puedo subir un video AI bien, bien, AI Slop, el más vulgar e indignante contra la inteligencia humana y se llenará de citas, comentarios y hasta notas de la comunidad desminiendo la farsa que acabo de publicar. El algoritmo no esconderá la burrada publicada, la difundirá cada vez más.

Esto tiene un efecto muy particular en las masas de monos que somos los humanos, el primero es que si estás en un lugar donde todos los monos se tiran con bananas, lo primero que vas a hacer al encontrar una banana es revoleársela por la cabeza a otro mono. Si todos hacen eso y no sólo no hay consecuencias, es lo esperable, pues bien, lo haremos.

Esto alimentó una nueva cultura en un medio que no era tan radical y ahora es normal que cualquier desconocido te agreda a niveles que muchos no creo que estén preparados para soportar.

Me ha sucedido en los últimos meses y ni siquiera soy de los que pagan por el "verificado", es decir, el algoritmo está tan sediento de ira que ya ni importa si uno va a ver un beneficio económico, cualquier tuit es enviado a la gente más opuesta posible.

Si soy de derecha, mostrarán mi publicación a alguien de extrema izquierda y, al contestar éste, todos sus amigos verán la respuesta y en un santiamén tendré una horda de animalitos acusándome de ser similar a Hitler.

Si empecé mi transición de género, mamita, aparecerán los más conservadores católicos recalcitrantes que puedas encontrar condenándome al infierno, y un par de degenerados pidiéndome foto por DM.

El algoritmo busca provocar los instintos más bajos de ira y furia presentándole a la gente más antagónica posible una invitación a cagarse a trompadas.

Y funciona.

Es extremadamente perverso, pero funciona, logran interacciones incréibles que no son para nada lo que los dueños de X creen que es, no, para nada, no es gente comunicándose, es un coliseo romano donde el público invade la arena y se empieza a masacrar a espadazos y comerse a los leones, es un delirio descontrolado.

La involución humana que se presenta en estos ambientes es digna de la más vulgar de las historias distópicas que te puedas imaginar, y todo sucede en un ámbito digital adictivo que nadie puede abandonar porque la sola idea de poder dañar, lastimar, dejar lisiado mentalmente o con pánico a un tercero, sin consecuencias para uno, sin reconocimiento del daño, sin costo alguno, es una droga que no pueden abandonar.

Si te gustó esta nota podés...
Invitame un café en cafecito.app


Otros posts que podrían llegar a gustarte...

Comentarios

Deje su comentario:

Tranquilo, su email nunca será revelado.
La gente de bien tiene URL, no se olvide del http/https
Comentarios ofensivos o que no hagan al enriquecimiento del post serán borrados/editados por el administrador. Los comentarios son filtrados por ReCaptcha V3.