Hundido por su propio torpedo

Entre tantas historias menores de la Segunda Guerra Mundial hay todo un tópico que pasó al olvido y es la guerra submarina en el Pacífico. Tan violenta como la del Atlántico pero sin la fama de los Wolf Pack alemanes.

Es tan importante para el resultado de la contienda en esta parte del mundo como lo fueron los ataques de Pearl Harbour y Midway, porque fueron los submarinos atacando convoyes de carga japoneses los que ganaron la guerra de desgaste en el Pacífico.

Uno de esos submarinos fue el USS Tang que de tan exitoso pasó a tener un curioso final: hundirse con su propio torpedo.

El USS Tang era un submarino de la clase Balao con casi 100 metros de eslora que tuvo una carrera tan corta como exitosa, porque empezó a operar el 15 de Octubre de 1943 y fue hundido el 24 de Octubre de 1944, pero, como mencioné, su carrera fue exitosa y envió a pique miles de toneladas de cargueros japoneses.

Japón dependía de la importación de minerales y combustible, sencillamente no tenían nada de todo eso y fue la razón principal por la que entraron en la guerra. Su expansionismo era inevitable, si no lo hacían iban a quedarse sin combustible en seis meses y esa fue la principal razón del ataque de Pearl Harbour.

A diferencia de la guerra contra los submarinos en el Atlántico Norte los japoneses no disponían de cobertura para sus convoys, estaban entregados a merced de los submarinistas norteamericanos que solían hacerse un festín aun operando en aguas muy peligrosas.

En sus primeras cuatro misiones el Tang se destacó por hundir muchos buques y lograr escapar de las escoltas, inclusive en su segunda misión no logró hundir nada pero sí rescatar 22 pilotos que habían sido derribados y estaban a flote.

Es su quinta y final patrulla donde se dieron varias situaciones totalmente atípicas.

El 24 de Septiembre de 1944 el Tang recargó combustible en Midwat y partió hacia el estrecho de Formosa el 27 de Septiembre, para llegar debía pasar por varios lugares con aguas poco profundas y muy vigilados por los japoneses que para esa altura estaban mucho más alertas a los submarinos americanos.

El capitán Richard O'Kane tenía dos opciones, o iba con todo el grupo de ataque y pasaban juntos por el noreste de Formosa (Taiwan) o pasaba por su cuenta sin sumarse al equipo de ataque, O'Kane prefirió lo último y se encaminó en solitario hacia su destino.

Conocemos bien la historia de todo lo que sucedió porque fue relatado por oficiales sobrevivientes, el reporte está completo con lujo de detalles aquí.

En la noche del 10 al 11 de Octubre el Tang hundió a los cargueros Joshu Go y Ōita Maru, su patrulla continuó hasta el 23 de Octubre cuando divisó un convoy conformado por tres tanqueros, un transporte, uno menor y varios escoltas.

Como era ideal O'Kane planeó atacar de noche y aprovechar la protección extra que otorgaba la falta de luz, esto le permitía emerger y disparar los torpedos en superficie.

Contaban con 24 torpedos Mark 18 Mod 1 que originalmente habían preparado para el USS Tambor pero como éste había tardado en llegar a Pearl Harbour se los dieron al USS Tang. Eran modernos, muy eficientes y efectivos.

El Tang hábilmente emergió entre la formación del convoy y empezó a dispararle sus torpedos a los tanqueros, dos dieron justo debajo del cuarto de máquinas del primero, otro dio en el medio de un segundo buque y otro torpedo más al siguiente, un mortífero ataque en el que el primer torpedo estallaba cuando todavía ni había sido lanzado el último. Todos los torpedos dieron en sus blancos.

Mientras se disponían a recargar y disparar contra otro transporte que pasaba por delante de ellos notaron que uno de los tanqueros viraba para tratar de impactarlos. No había suficiente profundidad ni tiempo para sumergirse así que viraron ellos también para quedar dentro del radio de giro del tanquero.

Ambos barcos japoneses intentaron lo mismo, chocar al submarino, algo que solía ser muy efectivo y si no los hundía los dejaba fuera de combate. Pero entre ambos terminaron chocando levemente entre ellos justo cuando el Tang disparaba sus torpedos de cola a tan sólo 370 metros. Ambos fueron impactados y se hundieron.

Para ese entonces los escoltas se aproximaban a máxima velocidad para dar caza al Tang por lo que éste aceleró y encaró aguas más profundas para poder sumergirse y escapar.

A la mañana siguiente el Tang empezó a patrullar a profundidad de periscopio hasta el atardecer, enfiló hacia la isla Turnabout y allí emergió para activar el radar. El mismo daba tantos contactos que no servía para mucho pero logró divisar un convoy muy grande lleno de tanqueros que tenían aviones en sus cubiertas y transportes llenos dea aviones en cajas, un blanco ideal.

Siguiendo la costa mantuvieron el contacto con el convoy y poco a poco se acercaron hasta que los japoneses empezaron a sospechar de la costa y encendieron reflectores para investigar y vigilar que nadie les estuviera siguiendo el paso.

Esto terminó iluminando al mismísimo convoy por lo que el Tang pudo identificar mejor sus blancos y eligieron un transporte de tres niveles como su objetivo primario, uno menor para el secundario y un tanquero como tercer objetivo. Todos a una distancia entre 820 y 1280 metros.

Dispararon dos torpedos a cada uno y viraron para elegir otros objetivos en el convoy, usaron los tubos traseros para dispararle a un transporte y un tanquero.

Un destructor empezó a seguirlos y disparar, un tanquero explotó y luego el destructor, se había cruzado a uno de los torpedos lanzados previamente y se precipitó hacia su propio fin sin saberlo.

Uno de los transportes todavía estaba en flote y el Tang viró y disparó su 23ro torpedo a unos 820 metros.

Era ya el 25 de Octubre, 02:30 de la mañana, y el Tang disparó su último torpedo, el 24, pero algo falló. Los primeros 23 torpedos habían funcionado magistralmente pero en el último algo falló y viró abruptamente a la izquierda, tardó solamente 20 segundos en dar un giro completo y el Tang, que trató de acelerar sabiendo que estaba en peligro, no logró escapar de su propio torpedo. Bang!

El Mark 18 impactó en la popa del Tang, entre la sala de torpedos trasera y la de motores, la explosión fue tan violenta que los miembros cercenados de la tripulación llegaron volando hasta la sala de control en el centro del submarino.

Los últimos tres compartimentos se llenaron rápidamente de agua, lograron cerrar algunas compuertas y el submarino se hundió a unos 55 metros.

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En un principio la proa quedó asomando pero esta posición haría imposible escapar del submarino, llenaron algunos tanques de balasto y el submarino se posó sobre el fondo.

Aquí empezó la tarea más difícil de todas: escapar de un submarino hundido. Algo que es poco probable pero tenían, al menos, una herramienta para intentarlo: el Pulmón de Momsen.

Este dispositivo permite tomar el aire que expulsa un buzo, reciclarlo y sacarle parte del dióxido de carbono, y volver a respirarlo. No es perfecto, no es lo más efectivo, pero si uno estuviera en la misma situación del USS Tang sin duda agradecería tener uno. Lamentablemente no había suficientes para todos y, además, era muy poco probable alcanzar la superficie sin morir ahogado sin referencia alguna de posición, pero había que intentarlo.

En la torre central un grupo de unos nueve oficiales y marinos se habían agolpado para tratar de escapar.

El resto de los supervivientes estaban amontonados en la proa en la sala de torpedos pero las patrullas japonesas estaban por sobre sus cabezas y lanzaban cargas de profundidad.

Todo esto provocó un incendio en la sala de baterías delantera por lo que se empezó a llenar de humo, recién para las 6 de la mañana se atrevieron a comenzar a escapar usando los Momsen (es el único caso conocido en el que se utilizaron), 13 hombres lograron salir, sólo cinco fueron rescatados.

Del puente y la torre salieron otros tres, uno de ellos utilizó sus pantalones como dispositivo para ascender, 78 marinos perecieron.

En superficie los encontró la fragata japonesa CD-34 pero en ella estaban también los marinos japoneses que ellos mismos habían enviado al fondo del mar, al darse cuenta de ésto los japoneses básicamente los molieron a golpes.

Nueve fueron recuperados por esta fragata incluyendo a O'Kane, él mismo dijo luego:

"When we realized that our clubbing and kickings were being administered by the burned, mutilated survivors of our handiwork, we found we could take it with less prejudice."

"Cuando nos dimos cuenta de que quienes nos administraban golpes y patadas eran los sobrevivientes quemados y mutilados por nosotros pudimos tomarlo con menos prejuicio"

Los nueve prisioneros fueron internados en el campo de prisioneros de Ōfuna hasta el fin de la guerra, allí fueron interrogados por la inteligencia japonesa y sufrieron muchas golpizas como era lo normal para esos campos.

O'Kane recibió la Medalla de Honor luego de la guerra y se reincorporó a la marina, llegó a vivir hasta 1994. El Momsen Lung fue reemplazado por otro dispositivo, el Steinke Hood y en la actualidad por el SEIE (Submarine Escape Immersion Equipment).

Fuentes:

The War Below: The Story of Three Submarines That Battled Japan
USS Tang Report
On Eternal Patrol - The Loss of USS Tang (SS-306)

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Comentarios

  • Es tremenda esa historia... Se incorpora al convoy y se posiciona y no se dan cuenta porque para el convoy lo toman como un destructor.... Lo que eran los radares de esas épocas.

    Hay un HOYGAN por ahi....... "patruyar"

    Se retiro como Contra Almirante con estas medallas...
    Medalla de Honor (La más alta condecoración militar)
    3 Cruces de la Armada
    3 Estrellas de Plata
    1 Corazón Purpura

    El propio Nicholas Cage podria hacer una pelicula de miercoles de él... jajajaj

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    • fixed!
      si, el tipo se llevó grandes condecoraciones porque sobrevivió para contarlo! ya meterse en medio de un convoy con un submarino, emerger y repartir torpedos a diestra y siniestra es muy zarpado, mucho coraje ahí

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  • Tendría que haber una serie con estas sidestories de la 2nda guerra o de cualquier guerra en verdad que son poco conocidas.
    Muy buen artículo :D

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