Este podría ser un anexo o complemento a la nota de la felicidad culposa. Lucifer era el ángel más bello y el favorito de Dios y eso lo llevó a desafiarlo. El Diablo que seduce y tienta sigue siendo bello, parte de su poder es su encanto, y sentirte lindo y afortunado entonces debe ser obra del Demonio. A su vez, una representación fidedigna es incómoda. Te atrae aún sabiendo quién es y por eso molesta, porque sabés que podrías caer seducido en su encanto. Es mejor idealizarlo feo porque así es más fácil rechazarlo.
Lucifer, el chongo: Le génie du mal
"Le génie du mal" es el nombre de una escultura en la catedral de San Pablo en Liège, Bélgica, pero no es cualquier escultura, es una de, ni más ni menos, Lucifer.
Así es, Satanás tiene su propia escultura y ésta tiene dos versiones ¿Por qué? Porque la primera resultó ser demasiado sexy... ¿Cómo? Pues sí, al parecer los vergonzosos de la época lo vieron muy chongo, así que encargaron otra que, a mi gusto, lo deja tan sexy como el anterior.
Dos hermanos son los protagonista de estas obras, el primero en recibir el encargo fue Joseph Geefs y en 1843 terminó "L'ange du mal", la versión porno-erótica de Satanás.
Debido a la reacción del público el obispo Cornelius Richard Anton van Bommel decidió retirarla y pedirle al hermano mayor de Joseph, Guillaume Geefs, otra versión que dejara más en claro que se trataba del ángel caído y no de un actor pop de los 90s.
El "problema" de la obra era que no se notaba que fuese un ángel demoníaco, no había ni maldad en su rostro, era extremadamente bello y tenía un cuerpo casi totalmente desnudo que dejaba ver de más y sugería bastante.

a la izquierda el original, a la derecha la versión 2.0
Según los fieles de la iglesia no representaba los ideales católicos que esperaban, algo discutible considerando que Lucifer, en particular, era el ángel más bello de todos y el más perfecto, pero bueno, no tan perfecto, no como para ser idealizado.
Guillaume presentó su obra en 1848 con varios cambios estéticos importantes. Primero lo llevó a Lucifer al gimnasio y le dio un cuerpo que HOY diríamos "oiga", luego le puso cara de enojo, una lágrima, unos pelos con forma de cuernos satánicos en su cabeza y las cadenas de su condena.

Fuente: ensh
Agregó el báculo roto por haberse creído capaz de vencer a Dios, el fruto del paraíso y le tapó un poco más la entrepierna cambiando la posición de las rodillas y agregando más "lienzo" que lo cubriera (todo en mármol, por supuesto).
El resulado final es extremadamente bello y más poderoso, la adición de los detalles de su pecado sirven para que nadie se confunda "este sí hizo algo malo" como con el otro cuyo único detalle que lo hacía ver como el príncipe de las tinieblas eran sus alas de murciélago, el resto era un ángel.
Esta versión es la que lleva de nombre "Le génie du mal" y sigue al día de hoy en la catedral, el otro fue a parar al museo.
Obviamente hay muchas aristas que se pueden analizar de las obras, ambas tienen sus cosas y creo que son impecables, es más, el pudor vergonzoso de los fieles nos dio no una sino dos obras maravillosas.

Dato no menor, toda la idea de Lucifer no es precisamente canon de la iglesia católica sino que un señor fiorentino aportó el 95% de lo que la gente toma como bíblico (lo que confirma que nadie lee una mierda 😅).
Así es, desde el Infierno de Dante en adelante (que lo usó para tirarle mierda a sus enemigos y detestados) y luego los protestantes, terminaron transformando el satanás original judaico, que era básicamente un fiscal para tu juicio, en un ser mucho más hot y provocador, hasta las posesiones y todo eso, en síntesis: es puro fan fiction 😁

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Comentarios
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Cómo fue que consideraron más indecente al original de pelo aplastado que el chongo 2.0? Capaz había un sesgo medio turbina en los que garpaban la obra
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menos "ropa", muy tiernis y a tener en cuenta los ideales estéticos del siglo XIX donde el hombre musculoso era bruto, primitivo, el obrero, el granjero, la gente de bien era fofa, fuesen flacos o regordetes, no eran atléticos, entonces lo atlético era visto como burdo, bajo, rastrero, algo bien distinto a nuestros estándares casi dos siglos después...
