La desgracia de ser un príncipe Otomano

Ser un príncipe en el Imperio Otomano y no ser justo el primero, el hereder, era una condena a prisión imposible de evadir ¿Qué podía ser peor? Pues bien, antes la costumbre era asesinarlos a todos.

Pero ¿Era una cárcel? Rodeados de su propio harem eran prisioneros en el palacio, una cárcel de lujo pero una invitación a la locura. Todo para evitar las guerras civiles (y tenerlos bien controladitos).

Suleymán, el Sultán más famoso y exitoso del Imperio Otomano

Antes de este sistema la herencia del imperio se dirimía con sange, cuando Bayezid I murio en 1403 sus cuatro hijos empezaron una guerra civil que duró una década.

Esto llevó a muchos príncipes a "encargarse" de sus hermanos antes de asumir el trono estrangulándolos. Pero él nunca lo hacía, los prínicipes no se manchaban las manos, en cambio contrataban a asesinos especializados en príncipes, que los estrangulaban siguiendo ciertas reglas de "decoro".

Por ejemplo Mehmed III, llamó a todos sus hermanos para ser circuncidados, en una habitación esperaron y en la siguiente los recibían los asesinos. Uno por uno fue suavemente estrangulado por una cinta de seda. Diecinueve hermanos.

Los Jenísaros exigían esto, es decir, el sultán no tenía otra opción más que matar a sus hermanos, se convertía en fraticida por culpa de la presión de la guardias de elite del imperio, ellos eran los que realmente llevaban el control.

Todo el tiempo exigían dádivas, si el heredero las negaba gritaban "larga vida al hermano" avisando que apoyarían en una guerra civil a otro. Era obligatorio matarlos a todos, a todos sus hermanos y a veces primos, sobrinos y tíos.

De la muerte al confinamiento

Fue luego de la muerte de Mehmed III en 1603 que se cambió el método, su sucesor, Ahmed I, formalizó el cambio.

Para empezar Ahmed tenía apenas trece años al heredar y no corría precisamente riesgo de ser reemplazado por sus hermanos menores en ese momento. Tal vez sea por el recuerdo de los diecinueve muertos de su antecesor o porque habían tenido una mejor idea, una superadora: guardar una reserva.

Los niños se criaban en el harém junto a esposas y concubinas del Sultán, a la edad de siete eran transladados al Kafe, un edificio que hoy en día se puede visitar en el palacio Topkapi en Istanbul.

Los Kafes son una mezcla de prisión con lujos, no podían salir de allí en toda su vida, no podían organizar tropas o seguidores, incitar a una rebelion o golpe, su educación se limitaba y su acceso al mundo exterior se anulaba.

Esto no creaba precisamente sultanes muy útiles o eficientes, justo lo que la aristocracia necesitaba para poder ejercer un control directo. En caso de morir tenían un almacén de príncipes listos para ser usados cuando fuese necesario.

Pinturas, música, comidas, placeres, mujeres, pero nada del mundo exterior.

Un sistema imperfecto

La mayoría de los príncipes vivía en los Kafes hasta su muerte. Cada tanto uno era llamado para cubrir el puesto de Sultán, pero usualmente quedaban ahí para siempre y  muchos terminaban con graves problemas mentales por el encierro.

Por ejemplo, cuando Ahmed I falleció en 1616 debía ser reemplazado por alguno de los otros príncipes en el Kafe de Topkapi pero había numerosas "opciones".

Distintas facciones dentro del palacio rivalizaron para seleccionar a uno, si Mustafa, hijo de Mehmed III o el hijo de Ahmed, Osman.

Osman era demasiado joven pero Mustafa tenía algunos problemas mentales que eran evidentes. Este fue quien heredó pero su madre, Halime Sultan, fue quien realmente ejerció el poder como Valide Sultan porque Mustafa no estaba precisamente en sus cabales.

Se esperaba que el ahora contacto "normal" con el mundo mejoraría la condición mental de Mustafa pero siguió siendo un excéntrico e infantil, le tiraba los turbantes a los vizires y tironeaba de sus barbas. Apenas duró un año y fue reemplazado por su sobrino Osman II.

Osman fue asesinado por los Jenísaros cuando quiso crear un ejército más leal (esperable considerando que eran los verdaderos dueños del poder), volvieron a poner en el trono al inestable Mustafa para, al fin, se reemplazado por su sobrino Murad IV.

Abandonando el sistema

Fue obvio, durante muchos años, para toda la élite turca que el confinamiento no era precisamente muy bueno para generar un Sultán mentalmente apto para el puesto.

Con el tiempo el nivel de confinamiento varió mucho, entre la prisión fuerte de los Kafes a tratar de aliviarlo un poco y que los príncipes pudieran moverse entre palacios o vivir en otros que no fuesen siempre el mismo.

Ya en tiempos más modernos  Abdülaziz llevó de paseo por Europa a dos de sus sobrinos en 1867.

En otras etapas fue más común que no tomaran concubinas que dieran hijos hasta que no fuesen sultanes, para no "condenar" a sus hijos futuros, por lo tanto el número de confinados se redujo notablemente.

Casi todo el mundo islámico había adoptado la sucesión agnática en la que el menor era el preferido y también fue adoptada por los turcos.

El último sultán Otomano fue Mehmet VI, "gobernó" de 1918 a 1922, tenía 56 años cuando había accedido al trono, toda su vida la había pasado en confinamiento por decisión de su tío, Abdülaziz, junto a sus tres hermanos mayores. Había sido el mayor confinamiento sufrido por un Sultán.

Para el final del imperio ya no se encerraba a nadie en los Kafes de Topkapi, podían ir desde el palacio Dolmabahçe al Beylerbeyi o alguna otra mansión de los sultanes, para el final del imperio los kafes de Topkapı habían entrado en desuso.

Algunas fotos son de cuando estuve allí en 2013, mamita, qué joven que era una década atrás 😁🤌

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Comentarios

  • Alejandro    

    Muy interesante!! no sabia esto de los principes Otomanos

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  • Danbat    

    Es como el opuesto a los reyes europeos, que entre una cosa u otra (endogamia o pestes) se quedaban sin herederos. Esto con la ESI no pasaba.

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    • Los Sultanes Otomanos tenían 3 o 4 esposas y más concubinas, los hijos eran hijos posta, no quedaban como bastardos.

      Dato curioso es que poco a poco se fueron mezclando con blancas occidentales que pasaban de eslavas a concubinas y hasta co-gobernaron, muchas esposas eran compradas por su belleza en las costas norteñas del Mar Negro, así que los Sultanes podían ser hasta de ojos azules con tanta mezcla.

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  • MarceloC    

    Había leído cosas sobre el Imperio Otomano, pero esto no lo conocía. Muy interesante.

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