El mejor ataque comando de todos los tiempos: El Raid a St. Nazaire

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Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alemania Nazi llegaba a su máximo apogeo con Gran Bretaña acorralada, Francia capitulada, Polonia siendo exterminada y media Unión Soviética bajo control germano, una operación totalmente arriesgada, suicida, se llevó a cabo.

El puerto de St. Nazaire era el mejor que tenían los alemanes en la Francia capturada para poder operar en el Atlántico con sus buques de guerra, no tenían una armada importante, pero el Bismarck había demostrado, hundiendo al HMS Hood y dañando al HMS Prince of Wales lo importante que era impedir que su hermano gemelo, el Tirpitz, accediese al Atlántico.

El SOE, Special Operations Executive, recibió un pedido muy particular, planificar, de alguna forma, la destrucción o inutilización del puerto no ya en un bombardeo masivo sino en una operación totalmente distinta.



St. Nazaire es un pequeño pueblito que se encuentra en el margen norte del río Loire, la importancia estretégica era enorme ya que se encuntra a tan sólo 400km del puerto británico más cercano y es la puerta hacia el Océano Atlántico.

El puerto tiene dos escolleras largas hacia el mar, el "Avant Port" y luego el puerto con dos esclusas que permiten limitar el paso del agua y controlar las mareas. Más allá de esta parte principal está el puerto interior que permitía alojar buques de gran calado de hasta 10.000 toneladas.

Originalmente había sido construido para el transatlántico SS Normandie en los años 30 pero cuando cayó en manos alemanas tenía gran potencial para ser un puesto de avanzada y amenazar los convoyes que aprovisionaban al Reino Unido desde América.

Tanto el Bismarck como el Prinz Eugen habían demostrado la importancia de contener a la pequeña marina germana sin posibilidades de maniobra, si tan sólo un par de buques habían provocado tal conmoción era imprescindible bloquearlos.

El Tirpitz se encontraba en Noruega, protegido por los fiordos, St. Nazaire parecía entonces el destino ideal para el crucero alemán. La inteligencia de la Royal Navy primero pensó en un raid con grupos comando en 1941 y cuando en 1942 el buque alemán estuvo operativo comenzó el plan en serio.

Si el Tirpitz escapaba del bloqueo naval y realizaba una ruta parecida a la del Bismarck podría alcanzar el puerto y transformarse en una amenaza. El buque anterior sólo había sido hundido gracias a la fortuna de un torpedo rompiéndole el timón, pero era una posibilidad enorme.

Para 1942 los británicos no estaban, todavía, enamorados de la idea de matar civiles para conseguir sus objetivos así que el bombardeo del pueblo no era del todo factible sin terminar en masacre. Por otra parte un ataque naval con buques lo suficientemente poderosos como para provocar algún daño era fácilmente detectable por los alemanes antes de siquiera alcanzar el blanco.

Una operación comando parecía la mejor opción y los planes empezaron a diagramarse, sabían que para entrar al estuario necesitaban un barco lo suficientemente liviano y pensaron en un destructor "vaciado" para entrar rápidamente y por sobre los bancos de arena.



El objetivo era destruir las esclusas y los sistemas de bombeo para dejar inutilizados los diques secos y la posibilidad de contener barcos importantes, de paso si se lograba destruir algún submarino amarrado allí, sería un bonus.

El nombre asignado para la operación fue Chariot y para lograr el objetivo no se iba a atacar con tropas solamente, el plan requería embestir el puerto con uno de los destructores preparados y detonar allí una enorme carga de explosivos. Muy riesgoso y aventurado pero sin dudas temerario.

El barco elegido para impactar las compuertas era el HMS Campbeltown, un viejo destructor que ya no estaba apto para operaciones por lo que era ideal para "desperdiciar" en una enorme explosión.

Para prepararlo se tomaron diez días desmontando todos los compartimentos internos aliviando peso y disminuyendo su calado, le removieron sus cañones, torpedos y cargas de profundidad para dejar uno sólo de 3" en el frente más ocho cañones de 20mm, al puente se le dio mayor blindaje y se agregó blindaje extra en cubierta para protección de los comandos.



Se le dio un aspecto exterior de un destructor alemán para engañar a quien pudiese verlo y darle tiempo a los comandos para completar la misión, pero por debajo 4.5 toneladas de explosivos se escondían en un bloque de concreto con un temporizador dispuesto para darle tiempo a los comandos de abandonar el puerto.

No era la única nave, además acompañaban dos pequeños destructores y un bote torpedero con la intención de disparar sus torpedos conta las puertas interiores si es que se encontraban abiertas las exteriores o estas mismas en caso contrario. 12 lanchas a motor acompañaban la flotilla con la intención de evacuar los comandos y la tropa constaba de 346 marineros de la Royal Navy más 265 comandos quienes además tenían órdenes de destruir defensas, sistemas eléctricos, destruir puentes y todo lo que pudiese significar daño para el puerto.

Los alemanes no eran pocos y esto hace más temeraria aun la operación, contaban con más de 5000 tropas en el puerto y alrededores, no en el pueblo en sí, pero si en otros cercanos, además contaban con varios barcos de la Kriegsmarine y varios submarinos que allí se encontraban apostados.

Según varios registros el almirante Karl Dönitz supervisó los submarinos el día anterior y preguntó si era posible que estuviesen en riesgo de un ataque comando, eKorvettenkapitän Herbert Sohler de la 7ma flotilla de submarinos respondió "Un ataque a la base sería peligroso y altamente improbable".

El 26 de Marzo de 1942 tres destructores y 16 pequeños botes zarparon de Falmouth en Cornwall a las 14 hs, al día siguiente a las 7 de la mañana se toparon con un submarino, el U-593, que logró sumergirse ante los disparos de los destructores, para las 9 AM siguieron su marcha, a las 21 hs estaban en posición a 120km del puerto en el mar abierto.

Los dos destructores que acompañaban a la flotilla, el HMS Atherstone y el HMS Tynedale se quedaron patrullando la zona. La flota suicida avanzó hacia St. Nazaire, el submarino Sturgeon encendió una baliza para guiar a las pequeñas embarcaciones, el Campbeltown izó la bandera germana para confundir a los alemanes.

A las 23:30 la RAF entró en acción con un bombardeo sólo sobre el puerto, consistía de 35 Whitleys y 27 Wellingtons que debían quedarse dando vueltas sobre el puerto para crear suficiente distracción, pero las nubes impidieron a la mayoría lograr alcanzar el objetivo, apenas cuatro pudieron dar con el puerto.

Los alemanes notaron algo raro, el capitán Mecke ordenó a las 00:00 a las tropas para que estuviesen atentas ante un posible ataque con paracaidistas, a las 01:00 del 28 ordenó apagar las luces de búsqueda y el fuego antiaéreo para no dirigir a los bombarderos hacia ellos mismos. Mecke, al parecer, comprendía que algo sucedía y ordenó a las tropas del puerto estar alertas ante un posible ataque.

Cuando eran las 01:22 la flota estaba entrando al estuario, los alemanes desde la costa iluminaron los barcos y reclamaron identificación, los ingleses poseían varios códigos de identificación y aun con algunos disparos de advertencia disparados desde la costa lograron engañar, momentáneamente, a los defensores, pero una pieza de artillería comenzó a disparar desde el puerto.



Eran las 01:28 y todavía quedaba un kilómetro y medio para llegar al puerto, el capitán Beattie ordenó entonces reemplazar la bandera alemana por la naval británica y obviamente esto disparó la alerta general entre los alemanes que aumentaron el poder de fuego sobre el Campbeltown. El timonel en el puente murió por los disparos, fue reemplazado por otro que también fue herido, el Campbeltown aceleró hasta los 35km/h y a las 01:34 impactó con toda su furia y peso contra las puertas del puerto con tal fuerza que entró diez metros en él.

Dos grupos de asalto, cinco de demolición y un grupo de morteros desembarcaron, lograron cumpir su objetivo de destruir las bombas de agua del dique pero perdiendo gran cantidad de hombres en el combate, pero los demás equipos que venían en los botes casi no pudieron alcanzar sus objetivos, fuero hundidos antes salvo un par.



En el Campbeltown detonaron cargas para inundarlo y que el buque se fuese hasta el fondo no demasiado profundo del dique, el Teniente Coronel Newman quien dirigía la operación desde uno de los botes principales se dio cuenta que la evacuación era imposible, ya no quedaban botes a flote para realizarla completamente y dio tres órdenes a sus subordinados. Hacer todo lo posible para volver a Inglaterra, no rendirse hasta que no quede munición y no rendirse si se podía evitar.

Los sobrevivientes entraron al pueblo de St. Nazaire tratando de evadir los disparos alemanes pero eventualmente se quedaron sin municiones y se vieron obligados a rendirse, al menos cinco de ellos lograron escapar hasta España que era neutral.



Pero el raid más audaz no termina aquí, el Campbeltown se encontraba incrustado en las puertas del dique principal, semi hundido, con una carga de explosivos enorme escondida en su interior.

Cuando la mañana llegó los alemanes inspeccionaron el barco sin detectar el explosivo, la detonación logró el objetivo, destruyó el dique seco y varios barcos a su alrededor, al menos cuarenta oficiales alemanes y hasta curiosos franceses del pueblo se encontraban en él en ese momento. Pero la explosión fue lo suficientemente grande como para mater a los que estaban fuera del barco, en total se contabilizaron 360 muertes.



El detonador se había retrasado hasta el amanecer, en teoría debía hacer su trabajo para las 04:30, pero los detonadores químicos de la época no eran del todo confiables o porque el impacto con el dique los modificó de alguna manera, lo cierto es que mientras los capturados eran reunidos en los cuarteles alemanes para interrogación.

Fue durante el interrogatorio a Sam Beattie que un oficial alemán le estaba diciendo que el daño del Campbeltown iba a ser muy sencillo de reparar éste le respondió que "No somos tan tontos como usted cree", la explosión confirmó sus palabras.



Pero para agregarle más fuego a los problemas de los alemanes dos días después detonaron los torpedos que habían lanzado contra el puerto causando alarma entre los trabajadores que debían reparar el puerto y los alemanes terminaron disparándole a éstos cuando salieron despavoridos creando más caos.

El puerto de St. Nazaire quedó fuera de servicio durante toda la guerra y varios años después también, los británicos sufrieron gravemente porque del total de 662 hombres que participaron sólo 228 retornaron a puerto, 169 murieron, cinco escaparon, y 215 terminaron como prisioneros de guerra.



Hitler enfureció con el ataque, ordenó acelerar la construcción de la famosa Muralla del Atlántico gastando ingentes cantidades de concreto, recursos y hombres en una defensa que iba desde Noruega hasta España y que no sirvió de nada para contener la invasión a Normandía en 1944.

El Tirpitz nunca pudo salir de los fiordos noruegos y fue destruido por la RAF en noviembre de 1944 en un exitoso bombardeo en Tromsø luego de nueve intentos, pero nunca logró ser la amenaza que podría haber sido de haber tenido una base de operaciones en la costa francesa.

Más sobre esta apasionante historia aquí, aquí, aquí, y aquí

Por Fabio Baccaglioni

Comentarios

  1. Increìble historia. Pensar que esta gente hizo en persona lo que yo hacía jugando al Commandos.

    Qué pelotas.-

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  2. Tremenda historia
    Increible entre tanto caos y muerte alrededor los comandos, las personas seguian concentradas en el objetivo y no huian alimentado por el instinto humano primordial de sobrevivir

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  3. teniendo amigos en grupos especiales de la policia y de la marina solo puedo decir que son gente muy particular en el mejor de los casos

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  4. Gustavo V dijo:
    teniendo amigos en grupos especiales de la policia y de la marina solo puedo decir que son gente muy particular en el mejor de los casos

    ¿Y en el peor de los casos?

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  5. Muy interesante historia. Otra tremenda operación comando, pero esta vez efectuada por Alemania consistió en la toma de la fortaleza Eben-Emael por parte de paracaidistas alemanes (comandos brandenburgueses) que llegaron hasta el lugar de asalto de noche volando en planeadores sin motor para no ser detectados. Esta operación se considera el inicio de las operaciones de cuerpos especiales como son conocidas en la actualidad.

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