La Batalla de Alesia, dos muros para Julio César



Eran épocas de crecimiento para la República Romana, pero también de luchas contra los pueblos conquistados que se le rebelaban, así entonces los galos guiados por Vercingetorix decidieron hacerle frente al control romano (si, todavía no era un imperio).

Era el 52 antes de Cristo y un general romano que luego resultó muy conocido, tal vez les suene, Cayo Julio César, enfrentó a las tribus galas en una batalla muy particular, no sólo por las consecuencias de su resultado, sino por la extraña forma de combatirla, con dos murallas...



Los galos se habían agrupado en Alesia, un pueblo central de la tribu Mandubii, se encontraba en la cima de una colina y a cada lado tenía un río, un lugar perfecto para defenderse de cualquier atacante.

Los galos venían de racha saqueando y matando cuanto romano podían, la Galia se estaba rebelando y Julio César, quien había gobernado la Galia Cisalpina por diez años, tenía que hacer algo para contenerlos y erradicar cualquier deseo de independencia de los conquistados galos. César ya había vencido una por una a las tribus, los Helvetii, los Belgae, los Nervii, no podía perder el control en una época en la que, desde Roma, Cato el joven conspiraba en su contra.

Para lograr vencer rápidamente Julio César cruzó los Alpes en tiempo récord entrando en la Galia central sorprendiéndolos, dividió sus tropas con una mitad comandada por Titus Labienus que se dirigió hacia el norte y él se dispuso a perseguir a Vercingetorix con seis legiones.

Ambos se encontraron en batalla varias veces pero nunca en un combate total, Vercingetorix decidió fortificarse en Alesia con unos 80.000 hombres.



César se decidió por un sitio, la razón era obvia ¿Cómo sobrevivirían 80.000 soldados más la población local sin comida? tarde o temprano deberían rendirse o salir a combatir abiertamente.

Inteligentemente construyó un muro de 18 kilómetros de largo y dos metros y medio de alto para "encerrar" la ciudad sitiada, es decir, que no pudiese salir nadie de los propios muros de la ciudad sin tener que pasar luego por el muro que la rodeaba, llamado circumvallation.

Trampas, zanjas, empalizadas, torres, toda una maquinaria ingenieril de guerra apuntando a Alesia en esos dieciocho kilómetros de muralla, y lograron terminarlo (aun con numerosos ataques de los galos) en pocas semanas no sin que antes los galos pudiesen escaparse con un pequeño grupo de caballería para buscar ayuda.

Ante esto Julio César no desistió, todo lo contrario, ordenó construír la contravallation una segunda muralla pero para proteger a sus propias tropas, 21km de largo, similar a la otra pero hacia afuera. Una doble muralla!

Ahora no iban a poder salir ni entrar, pero en el medio, a forma de jamón del sandwich, quedaban los romanos.

Como era de esperar las condiciones de vida de los 80.000 galos y los 10.000 civiles eran inmundas, la decisión fue dejarlos salir y que los romanos se hicieran cargo, sea matándolos o dejándolos escapar, Vercingetorix no tenía opción, era eso o comerse sus propios caballos, mejor que fuesen los romanos los que agotasen su comida dándole de comer a los moribundos paisanos.

Pero he aquí que don César por algo terminó siendo César, y no sólo no los recibió, los dejó entre la circunvalación y la muralla de la ciudad, en tierra de nadie, para que muriesen de hambre ante los mismos galos. Vercingetorix también se negó a recibirlos de vuelta. Cruel destino para quienes ni siquiera tenían una espada a mano para luchar, en su mayoría mujeres, ancianos y niños.



Los Galos llegaron para ayudar a los hermanos sitiados, ahora el escenario era difícil para los romanos teniendo enemigos a ambos lados de las murallas, el galo Commius junto a 8000 jinetes y unos 240.000 infantes se agrupó y atacó las murallas romanas desde afuera.

Ante el ataque la caballería de Marco Antonio y Cayo Trebonio pudo contener la invasión gala, al mismo tiempo la muralla interna era atacada por Vercingetorix para crear una diversión en la batalla, pero las trampas y zanjas que habían preparado los romanos sirvieron para frenarlos y perdieron el factor sorpresa.

Julio César había logrado contener ambos ataques, pero la situación romana era complicada, al día siguiente un nuevo ataque, sobre la parte más débil de la muralla (donde no se podía construir demasiado por el terreno) sometió a los romanos a un nuevo embate, 60.000 galos más un ataque sorpresa en la muralla interior al mismo punto, que pudo ser salvada por una jugada maestra de César: atacar con caballería a las reservas galas en la retaguardia.


reconstrucción de las murallas de Alesia


La caballería de Labieno, el comandante romano, vio cómo el mismo César estaba comandando el ataque a la retaguardia y eso provocó una reacción positiva en las tropas, atacaron con mayor fuerza y provocaron una estampida de retirada en los galos, según el mismo César no hubo masacre porque las tropas estaban agotadas como para perseguir al enemigo en fuga.

Desde Alesia Vercingetorix veía a sus rescatistas caer ante los romanos, sus tropas sitiadas estaban hambrientas, enfermas, con la peor moral posible, optó por lo único que vio como salida plausible: rendirse sin brindar una última batalla.

Esto significó el fin de la resistencia Gala, de ahí en más la Galia central sería una provincia romana y luego sería subdividida un par de veces más, los soldados galos que habían combatido, tanto los de adentro del sitio como los de afuera, fueron capturados y esclavizados. Para Vercingetorix el fin fue más trágico.

Según Plutarco se rindió montando su caballo, desensillando delante de César, sacándose la armadura y rindiéndose a sus pies, César en cambio comentó en sus notas que no había sido tan dramático, lo cierto es que al pobre líder Galo lo llevaron a Roma y mantuvieron cautivo en prisión durante cinco años en el Tullianum, para luego mostrarlo públicamente en el 46 AC en honor al triunfo en Alesia para, ser ejecutado más tarde estrangulado en prisión como era la costumbre de la época.


La versión de Asterix no necesariamente es la más aproximada a la realidad :P


Para Julio César el festejo duró poco, el senado dictó veinte días de festejos pero le impidió volver a Roma gracias a la presión de Cato y Pompeyo, esto terminó en el famoso cruce del Rubicón, «alea iacta est», y la guerra civil romana que lo llevaría a ser el Emperador Romano para ser asesinado por los senadores. El nacimiento del imperio, el fin de la república y otra historia para otra nota más Guiño

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Comentarios

  • Muy buena nota. Una aclaración: Cayo Julio César no se nombra entre los emperadores romanos, el primero a quien se da el título de emperador es justamente a su sobrino/hijo adoptivo Augusto.

    Saludos.

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  • Las+Vegas    

    buenisima historia. Le faltaron un par de explosiones nada mas.:D

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  • Hernán Laura dijo:

    Muy buena nota. Una aclaración: Cayo Julio César no se nombra entre los emperadores romanos, el primero a quien se da el título de emperador es justamente a su sobrino/hijo adoptivo Augusto.

    Saludos.


    claro, porque fue dictador y cuando debía asumirse Imperator lo dejaron hecho un colador :D


    Las+Vegas dijo:
    buenisima historia. Le faltaron un par de explosiones nada mas.:D


    che, no había tantas explosiones, igualmente las catapultas romanas repartieron a lo lindo contra Alesia

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  • Nachox    

    Pero no toda la Galia fue derrotada! quedó un pueblito que resistió los ataques a fuerza de la poción mágica de un druida!
    O por o menos eso aprendí de los libros que leía de chico... debe ser cierto...
    :D

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  • Muy buena historia. Y muy contento de no haber nacido por allí en esas épocas...

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  • Mini-d    

    Un detalle importante. César jamás fue Emperador. Tenía imperium pero en calidad de dictador, es distinto. La figura de emperador comenzó con Augusto y no fue hasta entrado su mandato, cuando ya se habían agotado todos los honores. Comenzó como senador y pasó nombrándose príncipe (primero entre todos) y así consiguió todos los poderes habidos y por haber. Sólo un emperador tenía más poderes que un dictador.

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