Cuando evitar el racismo salvó a Cadillac



Eran los años 30 y las depresión en los EEUU hizo muy difícil la vida de las automotrices. Era una industria mutando, en los primeros años, por ejemplo en 1903, unas 57 compañías habían comenzado a fabricar autos y en ese mismo año 27 de ellas ya estaban en bancarrota, diez años después la mayoría de las que servían ya había sido asimilada como una "marca" dentro de una gran compañía.

Era el caso de Cadillac que en 1912 había sido comprada por la General Motors. La marca había nacido de un grupo de inversores que lo tenía a Henry Ford en el medio, la idea era tenerlo a él de líder pero se bajó del barco ¿A quien poner a hacer autos y salvar la inversión? se la dieron al fabricante de camiones Henry Leland y le pusieron el nombre Cadillac en honor al explorador francés que vio por primera vez las costas de Detroit.

Siempre haciendo autos de lujo la cosa venía bien hasta que las ventas mermaron tanto que algo había que cambiar, es allí donde entra en esta historia un alemán que había trabajado para Benz, Nicholas Dreystadt, quien tuvo la idea perfecta para salvar la marca.



En 1928 la GM había fabricado unos 1.709.763 automóviles en todos los EEUU de los cuales apenas 41.172 eran Cadillacs, en 1933 la producción de GM había bajado hasta los 779.029 y los Cadillac vendidos ese año apenas eran unos 6.736, una baja del 84%, en cualquier negocio eso implica el cierre de la unidad que da pérdidas, hoy por hoy nadie soportaría una baja semejante sin vender o ir a la quiebra.

La GM venía recortando gastos a lo loco para mantener las ganancias pero eso no se sostenía, Buick, Pontiac y Oldsmobile se unificaron en una misma división, achicaron managers, gerentes, todo para mantenerlas en existencia. Y en medio de todo eso Cadillac era la que más pérdidas daba y la junta de inversores ya se planteaba "dormir" la marca esperando otros tiempos.

Pero aquí es donde un gerente de esos que ya casi ni quedan, que no era ni del mayor rango pero tampoco del menor, esos de rango medio que han ido desapareciendo para dejarle el lugar exclusivamente a los lametraseros, tenía una idea. Nicholas Dreystadt no lamía traseros, era un alemán pragmático que veía en la eficiencia el camino, estaba a cargo del servicio de Cadillac a nivel nacional y en sus repetidos viajes había notado el gran dilema de la marca, decidió irrumpir en la junta y presentar sus ideas.

Pero no iba con ideas vagas como un marketinero palermitano, fue con un plan para convertir a Cadillac en rentable en tan sólo 18 meses y la primer parte de su plan era la más sorprendente para nuestra visión actual e igual de sorprendente para la época: venderle a los negros.

Así es, la Cadillac no le vendía autos a la gente de color, era una norma ridícula de la compañía. Pero por más depresión aun durante esos años y luego mientras el mercado se recuperó, una gran porción de la población de color de EEUU empezó a tener dinero, mucho dinero y, por ende, necesidad de demostrar ese status ante sus pares.

El tema es que había un truco, si un blanco iba a comprar un Cadillac y luego se lo vendía a un negro, este blanco estaba cobrando una comisión ¿Por qué dejarle esa comisión al gestor? no señor, que quede en la empresa. Esta idea radical para una época donde el negro era una persona de segunda categoría en los EEUU fue vista con buenos ojos en la junta directiva. Al fin y al cabo veían claramente dinero en esta ecuación ¿Que racismo existe cuando hay dinero de por medio? ninguno!

La cláusula racista era uno de los problemas pero había otra parte que le preocupaba a Dreystadt. el costo de las partes. Empezó a trabajar en la estandarización de cada parte que podía ser intercambiable entre los vehículos ya que los Cadillac todavía se fabricaban a mano pero ¿Que sentído tenía que los tornillos fuesen distintos? no se trataba de abaratar sino de volver más eficiente la producción de partes, lo tenía clarísimo.

Mantener el lujo extremo de un Cadillac pero abaratar los costos de las piezas que nadie ve, el valor del auto seguiría siendo carísimo pero el costo de fabricación bajaría notablemente. A tal punto funcionó que el costo de producción de un Cadillac era no muy superior al de cualquier Chevrolet de baja categoría ¡Y se vendía a varias veces su valor!

La idea de quitar la cláusula de segregación fue tan efectiva que en 1934 las ventas de Cadillacs habían subido un 70%, la población negra amaba los autos de lujo y logró el break even ese mismo año, antes de los 18 meses pautados. Esto le valió a Dreystadt la dirección de toda la línea Cadillac y además aportaron el conocimiento y los métodos en el resto de las líneas.

En 1937, todavía con las consecuencias de la depresión, se vendían más Cadillacs que en 1928 antes del crack de la bolsa, una excelente atención al cliente en todos los locales de Cadillac más la posibilidad a todos de comprarlo y costos baratos de producción lo transformaron en la unidad más rentable de la GM.

Años más tarde la misma Mercedes-Benz, el empleador original de Dreystadt empezó a hacer lo mismo para fabricar sus autos de lujos, utilizar piezas estandarizadas por dentro y lujo personalizado por fuera.

El pobre Nicholas Dreystadt se fue sin conocer esto porque a los 58 un violento cáncer de garganta le llevó la vida, pero gracias a él muchos métodos cambiaron y demostró algo que es, para mí, el punto central de la cuestión: si los mandos medios de una empresa se quedan mansos con tal de no incomodar a los de arriba, la empresa se funde y todo tiende a la mediocridad.

Ojalá más gerentes fuesen como Nicholas Dreystadt.

Via Forbes

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Comentarios

  • Diego    

    Que buenas historias que se leen por acá. Gracias Fabio!!

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  • Las Vegas    

    Vengo a decir los mismo. este, el del contrabando de cerveza y el de la vuelta al mundo me encantaron. muy entretenidos de leer, y son cosas que no se me ocurriría investigar Guiño.

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  • Aguante Nico Drey Guiño
    Y si, es como vos decis, los mandos medios son el centro neuralgico de las empresas, y en su mayoria esta compuesto por lamebotas de su superior y ortivas de sus subordinados.

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  • Cattel    

    No hay razas ni religiones: hay presupuestos!

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  • Es una muy buena historia, la cual tiene mucho de la vida real que se vive en la actualidad. Felicidades.

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  • Fabricio    

    Me hiciste acordar a la película El Gatopardo. Irónicamente a los de color les gustan los Cadillacs mucho más que a los blancos hoy en día. Un estereotipo.

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  • Gustavo V    

    parafraseando una pelicula de un vecino policia negro y loco que molestaba a una sobre una pareja bicolor: tienen el color correcto, verde dolar

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  • Por cosas asi es que cada dia estoy mas convencido de que estudiar Lic. en administracion valio la pena, gente que ve oportunidades donde nadie lo vio.
    Excelente articulo como siempre.
    Saludos

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  • Mantener el lujo extremo de un Cadillac pero abaratar los costos de las piezas que nadie ve, el valor del auto seguiría siendo carísimo pero el costo de fabricación bajaría notablemente.

    Esta es la filosofía de los cabecillas de Apple en su última presentación del nuevo iPhone. :D

    http://goo.gl/zTiBtw

    Son los \"hunting cool\", diseñadores, publicistas los que se llevan la mayor tajada del presupuesto en cada proceso de fabricación, sad truth...

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