Dificil que lleguemos a ponernos de acuerdo

Análisis de las técnicas de postergación y boicot de un debate

Un debate o discusión surge por el (supuesto) interés de dos o más personas en ponerse de acuerdo sobre cierto punto, es decir, establecer una convención.

Todo lo que hacemos, decimos y escuchamos en una discusión, lo hacemos para establecer nuestro punto o dejarnos convencer del de otro si viene acompañado de buenos argumentos, pero en definitiva, lograr establecer una convención con las demás personas involucradas y así levantar la barrera que detiene temporariamente su voluntad (y la nuestra).

¿Pero qué nos lleva a no querer ponernos de acuerdo?



Porque es cierto, en casi todos los casos en que surge una discusión entre personas pareciera que la intención es toda la contraria:

* Lograr construir una muralla que permita que la visión del otro no penetre en nuestro entendimiento.
* Postergar una posible “derrota” (porque además, solemos confundir un debate con un evento deportivo) de nuestra filosofía aplicada a diario. No querer perder tiempo en el otro.

Quizás porque si no existieran las “técnicas de postergación y boicot de un debate”, nos la pasaríamos todo el día discutiendo y discutiendo absolutamente todo lo conocido. ¿Y qué tiene eso de malo? Nada creo, pero es algo desconocido, por lo que eso justificaría el miedo.

Luego de este preludio, conozcamos algunas de estas técnicas:

¿Qué estábamos discutiendo?

Súbitamente, el punto de la conversación se ha extraviado y el debate ha quedado obsoleto.

Sopa de ejemplos

A veces, la ramificación de los ejemplos y la aparición de ejemplos para explicar ejemplos puede resultar un camino de ida.

A ver quien habla más fuerte

Los integrantes de la discusión parecen creer que el volumen de su voz dará más validez a sus argumentos de la que de por sí tienen. Así, se altera la percepción del otro que adquiere una incomodidad.

Estás gritando

Detenerse a denotar a la persona con la que discutimos que está elevando su tono de voz es algo que debe hacerse con tacto, y principalmente, nunca en el medio de una argumentación, a excepción de que estén refugiados en plena huida de un grupo de ninjas asesinos y sea realmente necesario para tu supervivencia mantener cierto sigilo.

Construyendo sobre una falacia

Si bien no siempre somos plenamente conscientes, muchas veces construimos razonamientos lógicos basados en falacias que no hemos analizado críticamente, lo cual lleva a una inminiente destrucción de la misma en alguna etapa de la discusión y por consiguiente, a mucho tiempo perdido.

Apatía

La nula demostración de sentimiento alguno nos puede llevar a pensar que nuestro interlocutor es algún tipo de autómata, y esto no suele ser agradable en una discusión entre humanos. No se pide mucho, solo una sonrisa o fruncida de ceño cada tanto.

Contradicción constante

Algunas personas durante una discusión, cuando contemplan la absoluta destrucción de uno de sus argumentos totalmente vulnerables, deciden volver tras sus pasos y tomar el camino de la contradicción, lo que no permite avanzar la discusión.

Metadiscusión

Nada menos práctico que discutir la discusión misma, a excepción de que sea con una auténtica intención de mejorarla.

Discusiones lingüísticas

A veces, apegarse demasiado a la definición del diccionario resulta frustrante y poco práctico. Recuerda que el diccionario no es más es una suma de convenciónes, como las que los integrantes del debate están intentando construir.

Es así, no es así

Cuando una discusión llega a una instancia en que cada interlocutor posee un argumento opuesto por el vértice al del otro (“yo no dije eso, vos sí dijiste eso”, por ejemplo) la discusión entra en un bucle.

Proverbios y refranes

No, las discusiones no deben terminar en proverbios y refranes. Los proverbios y refranes son convenciones absolutamente circunstanciales y no pueden reemplazar a la auténtica convención que debiese haber surgido del debate.

No opines sin haber leído a…

Es importante que los integrantes de una discusión se instruyan con los conocimientos de personas que han analizado previamente la temática planteada, pero de nada sirve que un interlocutor envie al otro a leer ciertos textos más que para postergar el debate.

Descalificación del otro participante

Técnica a la que se recurre con mayor frecuencia, el insultar y molestar a los demás integrantes de la discusión es utilizado por quienes conocen la nulidad de sus argumentos o no tienen intenciones verdaderas de profundizar en los mismos y llegar a una auténtica conclusión. Muchas discusiones terminan en esta instancia y algunas incluso dan lugar a conflictos y peleas.

Todo es relativo

El relativizar cualquier aspecto que se mencione puede posicionar al debate en el más subjetivo de los rincones de la mente. Tranquilos, sabemos que todo es relativo, pero esta discusión se trata de llegar a un acuerdo.

Existencialismo

Imaginen cada tema mencionado en la discusión como un subtema que tiene un origen en otro tema más amplio: Ahora imaginen que todos los temas son un subtema y que la discusión comienza a tratarse de encontrar el tema que originó cada subtema. Bienvenidos al infinito.

Yo ya dije por qué

No, no lo has hecho. Si lo hubieses hecho no volverían a preguntarlo. O quizás son los demás integrantes del debate que no han querido aceptar que ya has dado el verdadero por qué. Alguien tiene que ceder.

Interrupciones con prioridad

Atender el teléfono, abrir la puerta, cortarse las uñas, subir el volumen de la música… No importa cuanta prioridad queramos asignarles, todas son interrupciones de la discusión y debes aceptarlo.

Lo dejamos aquí

¿Habrá realmente otro momento en tu futuro para discutir ese tema? ¿Tu relación con la otra persona puede continuar estable aún sin haber llegado a una convención? Piénsalo bien antes de postergar el debate.

El chistoso

Suele suceder que durante una discusión con argumentos en apariencia incompatibles, alguien opte por lanzar una broma relacionada al tema. Si los participantes del debate no poseían la suficiente predisposición para llevar a cabo la discusión, probablemente rían, hagan silencio a partir del final del chiste y saquen otro tema de conversación que no sea conflictivo o simplemente, se retiren del lugar.

El ofendido

Nada mejor que apartarse de la discusión ofendido y perturbado por lo que se está discutiendo para mostrar poca predisposición a llegar a un acuerdo.

Sí, sí, sí…

Aceptar los argumentos del otro aunque no estemos de acuerdo es una forma rápida de que la discusión llegue a un fin pero es también poco satisfactoria para sus participantes y puede resultar un problema cuando el tema deba volver a discutirse.

Estas fueron algunas de las técnicas ¿Llegaremos un día a ponernos de acuerdo? ¿Qué estamos esperando?

Fuente (Mi blog, abandonado)

Escrito por Santiago Figueroa
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Comentarios

  • Zip    

    Es que hay gente que es demasiado terca y nunca aceptará ni siquiera en parte lo que dice la otra persona. Y cuando se habla de fútbol, política y religión, la discusión puede terminar a las trompadas, jaja.

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  • tere    

    Muy buen título, frase del maestro Charly!
    yo siempre hago lo del último punto (Sí, Sí) con mi marido, odio las discusiones, total ya sabe que eso significa que en ese punto es "difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo" y que no vale la pena discutir. Es re práctico!

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  • La mejor, decir que si y despues haces la tuya. Y con los hechos demostras que tenias razon. Es rapido, silencio, ahorra energia (aire acondicionado y luz de la sala de reunion)

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  • Paul    

    Es imposible imposible ponerse de acuerdo con nuestra esposa. Es como que al casarte pasas a formar parte de un clan donde cada uno esta del lado opuesto. Yo nunca voy a darle la razon a mi mujer y ella tampoco a mi.
    Es inevitable, por mas que quiera siempre terminamos discutiendo por los planteos mas pelotudos.
    Eso si, en la cama nos llevamos perfectamente :D


    Slds.
    Paul

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  • Ah, me encanta debatir. Voy a usar esto para establecer las reglas antes de iniciar una discusion u.u
    Aunque hubiera estado buenisimo que profundizaras un poco en cada punto. Igual se entienden muy bien.
    Saludos

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  • Hate    

    Yo soy un tipo que le encanta discutir sobretodo con gente que pueda quebrar mis argumentos para ver que tan equivocado estoy y viceversa es una buena forma de aprender un monton de cosas porque siempre en las discuciones sobre creo yo cualquier tema siempre te queda algo para ir a buscar a ver si es cierto o si es de esa manera o alguna cosa que decis "uu eso no lo sabia". Pero bueno la discucion tiene que ser sobre 2 partes que esten de acuerdo en llegar a un acuerdo, porque si cada uno toma una postura absolutamente incambiable nunca se va a poder llegar a un acuerdo en nada o por lo menos a un punto medio donde los 2 salgan contentos. Aunque tambien me parece que en una discucion no siempre tiene que ganar uno sino que tambien se pueden ver los puntos de vista de otras personas sobre un tema para saber que piensan los demas, porque si te enfrascas en algo nunca vas a saber mas que lo que ya sabes por lo menos a mi punto de vista.

    Bueno me fui a cursar muy buena la nota !

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  • O sino mi favorito: Que hablen las armas :D

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  • Satiricon    

    Dolina escribio un texto gracioso acerca de eso. Tengo un par de ediciones de Cronicas del Angel gris pero ese texto en particular no aparece en ninguno. Se llama "Arte de la discusion en el barrio de Flores".

    Como opinion mia, en los partidos politicos, por ejemplo, como nada es blanco y negro, cada opinion sirve para que uno establesca su partido como el ganador. No? Bueno, a veces hacen falta zancadillas o trampas para un bien mayor, pues se da que QUIZAS el politico que discute realmente piensa que su idea es mejor que la del opositor. Eso desvirtua los debates, pero quizas es aceptable?

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  • Lelale    

    Platón estableció, según Socrates, que para tener una discusión sobre temas que no están de acuerdo, primero hay que contemplar lo que si está de acuerdo y en lo que se está de acuerdo se deja de discutir.

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