La Ordalía o el «Juicio de Dios» esa ridiculez medieval que se llevó gente

Hace un tiempo les hablé del juicio por combate una curiosa forma de dirimir asuntos legales a partir de dos conceptos, primero que Dios era el que decidía y juzgaba solamentee y segundo que si había un combate para definirlo el ganador llevaba la palabra del señor.

Obviamente sólo ganaba aquel que podía contratar a un soldado entrenado para pelear por uno o quien sabía blandir la espada, nunca quien tuviese la razón y olvídense de las pruebas y evidencias, eso es para eras modernas :D

Pero he aquí que hubo otra serie de métodos que no requerían un combate sino algo mucho peor donde la víctima ni siquiera tenía posibilidad de pelear por su vida: la Ordalía.

El juicio por combate es, justamente, una de las formas de la Ordalía pero tal vez la más "justa" ya que le daba alguna posibilidad al enjuiciado, alguna no significa que contara con suficiente fortuna.

Pero hubo método peores. Hay que entender cómo eran los juicios en la antigüedad porque no tienen nada que ver con lo que son ahora. El juez no investigaba, simplemente llevaba el proceso.

El proceso consistía en un acusador, alguien que se defendía y testigos. Los testigos juraban ante Dios así que no hacía falta pruebas, evidencia alguna, bastaba con que juraran ante la Biblia y eso ya era todo lo que hacía falta ¿Quién le mentiría a Dios?

Así que el caso se resolvía con dinero, si tenías la forma de pagar testigos el juicio no prosperaría, si le caías mal al aristócrata mayor es probable que el costo se elevaría hasta caer tu cabeza, pero si eras pobre: el juicio estaba perdido siempre.

Pero no todas las acusaciones derivaban en el pago de uno al otro, a veces para probar culpabilidad o inocencia se llamaba a la voz del único, del señor. ¿Cómo? Varios métodos hermosos:

Uno era "Por fuego" y, como se imaginarán, no era un juicio, era pura tortura. Por ejemplo caminar unos 3 metros sobre hojas de arado ardientes o sostener una barra de hierro al rojo vivo. Fácil ¿No?

Bueno, no termina ahí porque las heridas eran inevitables pero ¿Dónde intervenía Dios? Cuando le revisaban las heridas tres días después. Si estaba curado había intervención divina comprobable, era expulpado (y probablemente reverenciado) pero si seguía herido (como probablemente era el 100% de los casos) o se lo ejecutaba o se lo exiliaba (si tenía suerte).

Se dice que el obispo Ælfwine de Winchester probó que no era adúltero caminando sobre hierro ardiente sin sufrir quemaduras graves. Seguramente el obispo tenía un buen biógrafo o el hierro no estaba tan caliente :D

A algunos les salió el tiro por la culata como al fraile Girolamo Savonarola en 1498 que luego de profetizar el apocalipsis trató de probarlo sometiéndose él mismo a la palabra divina. El día indicado llovió, la Inquisición consideró eso un mensaje divino de que era un chanta y terminaron llevándolo a la horca :P

Pero quemarse no venía solamente en forma de metal al rojo sino también agua o aceite. Este es un caso más común y donde el efecto Leidenfrost podría ayudarlos peeero, el problema es que usualmente se trataba no de meter la mano en agua hirviendo sino tomar una piedra dentro de ésta y sacarla.

El citado efecto es muy útil para no quemarse durante una fracción de segundo, la humedad de la mano se transforma en vapor y logra crear una capa protectora que separa la piel del otro líquido. Pero al tomar algo con esa mano se elimina la capa protectora (además de que cualquier cosa ahí adentro está a alta temperatura) y adiós piel, mano, todo hervido.

El primer caso registrado de este método data del siglo sexto por parte de Gregorio de Tours en el que describe como el santo católico Hyacinth le ganó a un hereje ario en lo que sería más una competencia que un juicio. Tardó una hora en sacar la piedra pero el ario terminó con todo el brazo hervido. Vaya uno a saber si Hyacinth no salió chamuscado pero son historias antiguas.

El problema del método del agua es que el líquido se cambiaba a veces por aceite y otras... por plomo. Ahí no había juicio que terminara en una condena firme, más bien era... con olor a asado.

El antiguo código de Hammurabi tenía una ley en la que los acusados de hechicería eran sumergidos en agua fría, pero esta práctica continuó y hacia la edad media en vez de salvarse entraba en juego otra cosa.

Para la época de la persecución de las brujas y brujos, siempre acusados por falsos testigos, el "truco" era el siguiente: si el acusado se hundía en el río, era inocente. Si el acusado salía a flote era una bruja! porque claro, las brujas flotan, eso lo sabían todos en la edad media.

Sin dudas estamos hablando de homicidios disfrazados de lucha divina porque de juicio no tenían nada, los acusadores sabían que si uno era lanzado a un río en una bolsa con piedras debía ser Houdini para salvarse y si se salvaba... a la hoguera!

En los comienzos de la edad media había otra forma de Ordalía más liviana, la Cruz, y no era crucificción, sencillamente los rivales (acusado-acusador) debían pararse en forma de cruz y quien bajaba los brazos primero perdía. Era tan estúpido como infantil pero no tenía el gore de las otras opciones. Fue prohibido por banalizar la imagen crucificada de Cristo.

La ley de Franconia tenía un método que me hace reír, pan seco y queso, si te atragantabas era porque no podías con la eucaristía, eras hijo de satán. Hoy en día pediríamos una patada ninja en el pecho para pasar el pan duro porque ¿Quién no se atraganta así?

Hablando de ingesta, la cultura Efik Uburutu, en la actual Nigeria obligaba al acusado a ingerir la semilla de la Physostigma venenosum que, como imaginarán, no era una planta saludable. Si el acusado vomitaba la semilla era inocente, si se enfermaba y moría era culpable. En Madagascar se obligaban a ingerir la nuez de Tangena que es sumamente venenosa. Pero creían tanto en su efectividad que hasta voluntariosamente se sometían al "juicio". Se usó hasta mediados del siglo XIX.

La mayoría de estos "juicios" no eran aprobados ni por la curia ni por reyes, la mayoría fueron prohibidos pero persistieron durante mucho tiempo en zonas alejadas y menos pobladas donde las supersticiones eran bien fuertes y arraigadas.

Ya para el siglo XII empezaron a abolirse la mayoría aunque, cada tanto, se volvían a dar casos de usos como fue la caza de brujas.

En el caso de Hungría el rey Ladislao I tuvo que ordenar este tipo de juicios por la enorme cantidad de robos provocados por las penurias de guerras, cuando un ladrón pedía santuario en una iglesia le convenía sostener una barra de hierro caliente como jucio antes que la seguridad de ser colgado por la justicia.

Así que se dieron numerosos casos que pasaban por esta forma de tortura en vez de la ejecución directa.

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