BAFICI V – Día X, The End

Por suerte la selección de los últimos días sólo me deparó gratas sorpresas y reencuentros.
Arranqué el viernes a la tarde haciendo tiempo con Fate del alemán Kelemen. Contra todo lo que había leído de él, la película me gustó desde un principio y aunque no es un peliculón lo cierto es que la manera de filmar de este tipo me gustó mucho. Argumentalmente creo que hace agua porque empieza con un personaje y sigue con otro para unirlos al final y eso le quita un poco de robustez. El grano de la película me recordó Mundo Grúa, aunque más dark. Kelemen iba a hablar al final de la función, pero lo abandoné porque a las 24 tenía cita con Hitchcock en un tren.
Así arrancó la seguidilla de títulos que hicieron de esta despedida una fiesta...

Fue un alivio después de tantos días de cine extremo dejarme llevar por la magia clásica de Alfred y el idioma inglés (subtitulado al francés, eso sí). Excelente película, un humor bien ácido y la escena de la calesita desbocada que vale la entrada aún en estas épocas de super efectos especiales.

Al día siguiente me desperté temprano para despedirme de Suwa. Su H Story no me cautivó tanto como M/Other, pero me resultó muy interesante por su formato de película dentro de película y por la manera en que está filmada, me encanta la manera de contar de este tipo. Lo más interesante de todo: ver como un tipo joven, nacido en Hiroshima maneja el estigma que lleva esa ciudad desde la Segunda Guerra. A partir del sábado me siento pecador por no haber visto Hiroshima Mon Amour.

Con tiempo libre hasta la cita con Kitano me fui hasta el Lorca para ver Oasis de Lee Chang-dong. El cine surcoreano es una garantía hasta ahora, no me falló nunca. En este caso se trata de una película de hiperrealismo mágico imposible de contar, hay que verla. El director crea una historia de amor llena de conflictos en un universo de lo más extraño. Otro director que agendo.

A las 18 me reencontré con un Takeshi Kitano más romántico pero igual de rudo que siempre en Dolls. Se trata de tres historias de amor que terminan relacionándose de alguna manera y todas están signadas por la desgracia. Aunque hay momentos de genialidad y la imagen es impecable, creo que a esta película le faltó edición. Hay muchas aclaraciones y explicaciones que no deberían estar (la mitad de los flashbacks están al pedo). De todos modos es una película piola, con un poco de suerte se pueda ver en video o cine en los próximos meses.

Me despedí del festival (snif) con la excelente Spider de David Cronemberg. Otra que hay que verla y no se puede contar. Es perfecta y a diferencia de la de Kitano no cuenta absolutamente nada de más. Es tan precisa que si te distraías un segundo podías perderte la idea. Así creo que la mitad de la sala del Malba entendió la película más despierto al día siguiente.
Un mérito de esta película son las locaciones donde fue filmada y las atmósferas de terror y suspenso que el director logra cuando la película en realidad no es de terror.

Luego de haber visto y comentado 25 películas para los pobres incautos lectores de estas líneas me despido hasta el próximo festival de los seguidores de la doctrina del morral. Un gusto.

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