El tabú de ir al baño
¿No les resulta curioso que de entre todas las cosas que le provocan cierta vergüenza al humano el diario y común ritual de defecar es el que más se oculta?
No quiero ser muy escatológico sino ir a otros detalles, es que cagar es algo universal, todas las especies lo hacen así como comer, nos unifica entre todos los seres vivos, nos nivela entre reyes, aristócratas, plebeyos y demonios, todos tienen que hacer una pausita para ir al baño.
Somos unos privilegiados, podemos cagar en nuestro propio baño privado, algo que en muchos países todavía no es para todos, algo que hasta hace poco era una rareza sólo aplicable a la nobleza, hoy somos todos reyes y por algo se lo llama "el trono".
Este trono nos brinda muchas felicidades, un lugar donde podemos expulsar la molestia, dejar al demonio que nos acosaba y darle forma de canto rodado, cilindros impresionantes, continentes con cadenas montañosas, valles y lagos, y, desde ya, un incómodo olor, pero ¡Podemos tirar de la cadena y ya está?
De hecho, dije "tirar de la cadena" y entiendo que mucha gente no sabe de qué hablo porque dirán ¿Qué es eso? ¡Pulsar un Botón! Pues claro, es que en su momento era una cadena la que daba paso al caudal de agua purificadora.
¿Agua? Señores! ese es otro lujo moderno! Nos damos el exótico y despilfarrador lujo de barrer nuestras heces con agua potable, la misma que usamos para tomar, cocinar o lavarnos, venga, sobran unos litros más para remover el arte efímero en la cerámica.
Y eso no nos da ninguna vergüenza.
Nuestros bisabuelos cagaban en un pozo en la tierra, en una casita de madera afuera del rancho principal, una letrina. Y eso estaba bien, fue así durante siglos, un pozo en la tierra, una pequeña cabaña para que el culo no se te congelara por los elementos o las avispas no hicieran una fiesta de tus huevos, algo de privacidad.
Y esa incomodidad y temor es por el enorme estado de vulnerabilidad que está todo mamífero cuando caga. ¿Acaso no le ven la cara a un perro cuando, colgado de su correa y dejando su tereso lo mira al dueño con cara de "cuídame, hijo de puta, es el único momento en que lo necesito"?
Ni el más feroz de los leones puede cagar tan cómodamente como nosotros en un baño privado, cerrado, alejado de los peligros, limpio, iluminado, perfumado, con WiFi, calentito o ventilado. Hemos llevado el acto más natural de todos a lo más alto y no fue coger, fue cagar.
Obviamente el trono no es un invento moderno, desde baños romanos, a la Mesopotamia, hubo ejemplos que solían funcionar con una corriente constante de agua, pero recién para el siglo XVIII hubo una patente para el sistema moderno.
Pero no es el aparato lo más importante, ninguna casa contaba con el espacio para el baño.
Ahora tenemos un lugar enorme dedicado a nuestro asunto más íntimo, es el espacio donde uno puede relajarse y evadir responsabilidades ¿Quién te va a molestar demasiado si estás encerrado exorcisando a Belcebú?
Se transformó en un sector de lectura, recuerdo en mi infancia que lo normal en muchas casas era ¡tener un revistero en el baño! La muerte del papel y el advenimiento del celular lo reconvirtió de salón de lectura y culo acalambrado a scroll infinito y el lugar desde donde los hombres le comparten el 90% de los videos a sus mujeres.
Es el lugar donde no te van a romper las pelotas, porque nadie quiere interrumpir la función del cortachurro (perdón, no me pude contener), nada peor que cortarle la inspiración a otro que luego vivirá el resto del día constipado. No, eso se respeta, si alguien está en el ejercicio del deber, se lo deja finalizar.
Así que no es raro que le dediquemos hasta 40 minutos ahí adentro, realicemos cálculos matemáticos, leamos de historia, terminemos un libro, o resolvamos los problemas del mundo mucho mejor que en la ducha.
Aun así, por su mal olor, creo que seguirá siendo tabú, aunque después en la mesa entre amigos no falte el que te cuente cómo "hizo un monumento" y se sienta orgulloso de su última obra de arte 🤪
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