El vuelo del Zeppelin L 59 - Das Afrika-Schiff

Cuando la Primera Guerra Mundial comenzó el Imperio Alemán tenía posesiones en varias regiones africanas, en la región occidental poseían tierras que hoy son de Camerún, Nigeria, Chad, Guinea, República Centroafricana, Ghana y Togo, también más al sur la actual Namibia. En el Este tenían partes de las actuales Tanzania, Rwanda, Mozambique, Kenia y Burundi.

Es en esta última porción africana donde un joven teniente coronel prusiano, Paul Emil von Lettow-Vorbeck, de apenas 34 años poseía un pequeño ejército de 3.000 alemanes y 10.000 askari coloniales pero estar rodeado de 300.000 Belgas, Ingleses y Portugueses no era precisamente una posición fácil de mantener.

He aquí que para 1917 la situación era más que compleja y el alto mando alemán optó por una misión casi imposible de reabastecimiento. El mar no era opción, tierra mucho menos, quedaba el aire pero era 1917 ¿Qué avión podría cubrir la distancia? Absolutamente ninguno de la época, sólo un Zeppelin en misión suicida podría hacerlo...

El L 59, o también conocido como LZ 104 "Das Afrika-Schiff", era un Zeppelin construido por la Luftschiffbau Zeppelin GmbH, la misma empresa por la cual viajé en Zeppelin hace dos años, y como todos los dirigibles de la época estaba dedicado a la guerra más que a la paz. Se utilizaron desde el comienzo de la guerra para realizar tanto misiones de reconocimiento aéreo como bombardeos llegando inclusive a Gran Bretaña.

Eran extremadamente vulnerables no sólo por su velocidad sino porque estaban llenos de hidrógeno, el elemento más común y volátil, ya que Alemania no contaba con reserva alguna de helio. Para 1917 ya no se usaban tanto en combate así que este nuevo dirigible tuvo desde un principio una misión muy particular: reabastecer a von Lettow-Vorbeck.

No era una misión para nada sencilla, jamás en la historia de la aviación se había llevado a cabo un viaje tan largo, en línea recta desde Bulgaria hasta Tanzania hay unos 5.500km en línea recta lo que superaba con creces la capacidad de cualquier aeronave de la Primera Guerra. Los Zeppelin tenían mayor capacidad de vuelo pero jamás nadie se había animado a tanto.

Era una misión de ida solamente, no existía instalación alguna en África para generar y recargar hidrógeno, ni siquiera combustible para el vuelo de retorno, pero los soldados son así: cumplen órdenes. Para ello el Kapitänleutnant Ludwig Bockholt sería quien comandara la nave de unos 226 metros de largo, 24 metros de diámetro, 5 motores Maybach de 240HP, y una velocidad que difícilmente alcanzaba los 100kmph.

Kapitänleutnant Ludwig Bockholt

Con él unas 15 toneladas de carga, una radio que utilizaba la energía de uno de los motores para funcionar y toda la estructura de aluminio asistiría a los soldados en tierra, ya sea para tiendas de campaña con el recubrimiento hasta torres de radio con la estructura metálica, la idea era que todo el Zeppelin sirviera a las tropas en tierra.

El punto de encuentro era la zona de Mahenge en la actual Tanzania, allí en una pequeña región montañosa había una superficie plana donde el dirigible podría aterrizar y descargar su contenido valioso. Para 1917 las tropas alemanas venían escapándose de los aliados con bastante éxito pero las municiones, comida y medicinas escaseaban de tal manera que a duras penas podrían sobrevivir más. La razón para sostener esta lucha era más bien simple y directa: cada minuto que von Lettow-Vorbeck y su Schutztruppe sobrevivieran en África le restaba 300.000 soldados en Europa a la Entente.

El L 59 "Afrika-Schiff" despegó de Berlín el 4 de Noviembre de 1917 en dirección a Yambol en Bulgaria, allí comenzaría la misión "China-Sache" que nada tenía que ver con China, era para engañar a los espías británicos. Eran unos 2000km iniciales que recorrió en 29 horas.

Allí fue cargado con las municiones, armas, comida, medicina y hasta medallas para condecorar a los soldados, recién en ese momento se sumó Bockholt. Luego de esperar por un buen clima despegaron el 20 de Noviembre en dirección sur.

La parte inicial del viaje fue hacia el Mar de Mármara pasando por la zona occidental de Turquía (En ese momento era el Imperio Otomano, aliado al Imperio Alemán) pasando de noche por la costa oriental de Creta, y entrando por el oeste de Egipto, colonia británica enemiga, pero el Sahara no es un lugar muy conveniente para un dirigible.

Resulta que los desiertos tienen una amplitud térmica muy fuerte, a diferencia de los cielos europeos, las diferencias comprimen y descomprimen el hidrógeno entre el día y la noche y es por la noche, justamente, que el L 59 se precipitaba casi a tierra. Durante el día, con la salida del sol, el hidrógeno se expandía y volvían a recuperar altura.

Para colmo de males los británicos habían decodificado las transmisiones de radio alemanas y estaban bien al tanto de la misión así que los pocos aviones apostados en Egipto los estaban buscando. Sumaba a los problemas las fallas del quinto motor del dirigible por el cual también se derivaba energía para el transmisor. En medio del desierto podían recibir mensajes pero no emitirlos. Esto incrementó los problemas en la tripulación que estaba al límite, pero Bockholt siguió adelante.

Superada la mitad del viaje, a la altura de lo que hoy sería Sudán, al oeste de Khartoum (Jartum, la capital de Sudán), el mensaje del alto mando llegó: cancelar la misión. Faltaba tan poco, pero la tripulación ni el capitán lo sabían entonces: había un problema.

Von Lettow-Vorbeck se había podido contactar con Berlín utilizando la red de telégrafo radial que había entre embajadas de distintos países africanos para dar aviso que sus Schutztruppe no habían podido asegurar la zona de aterrizaje de Mahenge, estaban bajo fuego de artillería británico, el Zeppelin no tendría dónde aterrizar.

Esto dejaba completamente inútil la idea de la misión y se volvía más en un problema que pondría en riesgo a las tropas africanas, aun con reticencia de la tripulación Bockholt cumplió la orden de retornar.

48 horas más de vuelo y el dirigible aterrizaba sano y salvo en Yambol, Bulgaria, una vez más. Habían transitado 7700km en menos de 95 horas, un record absoluto para la época y, para colmo, todavía tenían combustible para otros dos días y medio de viaje.

Para von Lettow-Vorbeck la situación no podía ser peor pero hasta ese momento llevaba tres años sin perder en batalla contra fuerzas varios órdenes de magnitud superiores y enfiló hacia el Mozambique portugués, sin prospecto de reaprovisionamiento debía hacerse de su propia logística y la logró al tomar Ngomano y tomar los recursos prestados de sus enemigos lusitanos.

Su único problema era que no podía recibir refuerzos, cada batalla era pírrica y no tenía cómo recuperar hombres, pero aun así se las ingenió para sobrevivir hasta el mismísimo armisticio. El 14 de Noviembre de 1918 un alcalde británico tuvo que aparecer frente a su ejército con una bandera blanca para avisarle que ya se había dado el armisticio. El 25 de Noviembre de 1918 rindió su ejército que jamás había sido vencido, para ese entonces apenas contaba con 30 oficiales, otros 125 alemanes, 1168 askaris y unos 3500 portadores.

Para el L 59 su final fue más trágico, primero estuvo abasteciendo a los turcos pero luego los últimos en verlo fueron los tripulantes del submarino UB-53, el 7 de Abril de 1918 cuando iba en dirección a Malta cargado de bombas por el estrecho de Otranto. El dirigible explotó en el aire pereciendo sus 21 tripulantes, Ludwig Bockholt incluído, en la inmensa bola de fuego. Ni los italianos ni los británicos reclamaron el derribo por lo que se estima que fue un accidente, recueden, era un enorme globo lleno de hidrógeno.

La tripulación del L 59 / LZ 104

Fuentes: 1, 2, 3, 4 y 5

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Comentarios

  • CookturaK    

    No puedo creer que este blog siga vivo, hace unos 12 o 14 años que no entraba

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    • aquí estoy, never surrender

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  • Danbat    

    Lo del ejército en Africa aguantando a 300 mil aliados me hizo acordar a una pequeña novela de bolsillo, "Solo tenían que morir", situada en la SGM donde un grupo de soldados tenía orden de aguantar en un castillo todo lo que pudieran a fin de frenar el avance enemigo y darle tiempo a los suyos de reorganizarse. No había plan de escape ni de reaprovisionamiento, solo tenían que morir.

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  • SergioDV    

    La historia de von Lettow-Vorbeck merece un capítulo aparte, para que se den una idea, nunca aceptó cargos reales, solo uno honorífico, durante el nazismo.

    Volvió a África y consiguió pensiones para todos aquellos que lucharon con él.

    Y a el mismo sus propios enemigos en la contienda le consiguieron una pensión para que pueda vivir dignamente hasta su muerte.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Paul_von_Lettow-Vorbeck

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  • Cattel    

    Espectacular, sería buenísima una película onda black hawk down pero de época con el contrapunto entre el ejército encerrado y el dirigible yendo para allá. Podemos poner un par de hermanos o un padre y un hijo (uno en el campo de batalla y otro en el dirigible) para hacerlo más marketinero. La imagen del dirigible flotando bajito en el amanecer sobre el Sahara creo que vale la película. Básicamente sería una película de submarinos pero ambientada en un dirigible. Dónde está Christopher Nolan cuando lo necesitamos?

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